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Contra violencia

25 DE NOVIEMBRE DÍA DE LA NO VIOLENCIA DE GÉNERO. En el Día contra la violencia de género. Llega nuestro correo un artículo para reivindicar y poner a la luz los derechos de género | Correo |

| 25.11.2014 | Artículo reflexivo y de opinión.

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VIOLENCIA DE GÉNERO EN CONFLICTOS BÉLICOS

25 DE NOVIEMBRE DÍA DE LA NO VIOLENCIA DE GÉNERO

 

Incorporar la perspectiva de género al análisis de violencia de género en el fenómeno de violaciones masivas y sistemáticas de derechos humanos, es hoy en día una necesidad impostergable.

Múltiples investigaciones en el mundo dan cuenta del uso del cuerpo femenino como el elemento en el cual se exteriorizan estructuras de poder simbólicas. Es decir, la mujer como objeto, ha sido usada en numerosos conflictos bélicos, y en general, en rituales tribales y en la cotidianidad, como una especie de trofeo que modela un nuevo formato de supremacía y estancamiento en las sociedades contemporáneas

En situaciones de conflicto bélico no solo es el género lo que hace que las mujeres sean el blanco de la violencia sexual; es también la confluencia del género con las múltiples y variadas identidades de religión, nacionalidad y etnicidad lo que permite a los grupos de mujeres ser distinguidas entre ellas y sus respectivos grupos de origen. Es decir que existe una doble finalidad en la violencia que se ejerce sobre la mujer; o, para ser más precisos, una doble figura en la manera en que se ejercita dicha violencia contra ella en situaciones de conflicto bélico: En primer plano, la tenemos como un simple objeto de solazarse, deshumanizándola para liberar las tensiones machistas propias de una conflicto bélico; pero por otro plano, y de manera alegórica, tenemos a la mujer que siendo sometida  a agachar la cabeza con la consiguiente  humillación, hace que la misma se pliegue también a la cultura o grupo social del invasor o agresor.

 Ojo, en la década de los 90, con la Declaración de Viena de 1993, la Conferencia sobre la Mujer de Beijing de 1995 y la jurisprudencia de los tribunales para la antigua Yugoslavia (1993) y Ruanda (1994), quedó establecido que la violencia contra las mujeres era considerada y tipificada como una violación de derechos humanos y un crimen de lesa humanidad, según fuera el caso.

Por tanto, se deben tener en cuenta no sólo los tratados de derechos humanos sino las recomendaciones que el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer y la Relatoría Especial sobre la Violencia contra la Mujer, de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), ha elaborado. Asimismo, se debe tener presente la Resolución 1325 de la ONU del año 2000 que establece que los Estados deben respetar el derecho internacional aplicable a los derechos y a la protección de las mujeres y las niñas durante los conflictos armados.

"Las mujeres son objetivo de los grupos armados por diversas razones: por transgredir roles de género o desafiar prohibiciones impuestas por los grupos armados, o por ser consideradas un blanco útil a través del cual humillar al enemigo".

Para poder tener una visión más clara del problema, se hace necesario tomar como marco de referencia de forma aleatoria tres casos, donde la violencia de género en conflictos bélicos se han tornado un hecho relevante y desbastador en cada uno de ellos.

Caso Guatemala

La referencia oficial sobre violaciones a los derechos humanos, ocurridas durante el conflicto, es el informe “Guatemala, Memoria del Silencio” En él, la CEH reportó 42,275 violaciones a derechos humanos. De estas, la violación sexual comprende el 2,38% del total (1465casos). De estas, los miembros del Ejercito participaron en el 89% de las mismas, los integrantes de las PAC en un 15.5%, los comisionados militares en el 11.9% y otras fuerzas de seguridad en el 5.7%.

 

El hecho que la violación sea “una demostración de poder y dominación, que pretende dejar claro quién debe dominar y quién subordinarse”, ayuda a comprender por qué las víctimas de las violaciones sexuales ocurridas durante el conflicto armado interno en Guatemala fueron mujeres mayas, quienes, además de ser discriminadas en razón a su género, su pertenencia étnica, su posición social y su condición de población civil, eran fundamentales en el mantenimiento de la cultura maya, como dadoras de vida y como transmisoras de su cultura.

Caso Colombia

En referencia al género, la «violencia» puede abarcar las experiencias más íntimas e individuales de la violación sexual femenina. Así mismo las diferentes caras y significados de  estas violencias se traducen en destrucción (de bienes, de cuerpos, de identidades, de relaciones, de procesos sociales). Inconcebiblemente la relación con el género, en los imaginarios colectivos asocian la violencia pública-política con el mundo masculino, mientras que la violencia que involucra a la mujer se restringe al ámbito doméstico (banalizando y minimizando la acción desbastadora de este flagelo en la víctima mujer).

No obstante, en Colombia, un uso distintivo de la violencia sexual contra las mujeres es también frecuente. El uso de la violencia sexual para imponer control social y territorial sobre las actividades cotidianas de las mujeres no suele ser una estrategia utilizada por los grupos guerrilleros, pero sí ampliamente por los grupos paramilitares, incluyendo las BACRIM (grupos paramilitares que continuaron después del proceso de desmovilización).

La violencia sexual relacionada con el conflicto también se ve en la prostitución forzada de mujeres por parte de las empresas controladas por los paramilitares, que a su vez tiene vínculos en una compleja red de crimen organizado. Esta complejidad fue reconocida en un informe de 2013 de la ONU que identifica correlaciones entre la extracción ilegal de recursos naturales, los incidentes de violencia sexual y la actividad militar.

Mientras tanto, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-FARC tienen una política que insiste en el uso de la anticoncepción y el aborto forzado para los soldados rasos. Según el Grupo de Atención Humanitaria al Desmovilizado del Ministerio de Defensa, entre 2012 y 2013, 43 de 244 mujeres combatientes desmovilizadas informaron que habían sido obligadas a tener abortos.

Aunque la violencia sexual es perpetrada por todos los actores armados, estatales y no estatales, el impacto de la participación de las Fuerzas de Seguridad del Estado en la violencia sexual tiene un efecto particularmente devastador, ya que ellas tienen el mandato de proteger a la población civil.

Cuando la violencia sexual es cometida por las fuerzas de seguridad, la población civil es dejada sin autoridad a la que acudir en busca de justicia.

La ausencia del Estado de Derecho deja a los individuos y las comunidades expuestas, generando miedo y terror, ya que los responsables de la aplicación de justicia son los actores encargados de velar porque estos fenómenos no ocurran (violación de los derechos humanos).

La Defensoría del Pueblo de Colombia informó que “en Cartagena los casos de violencia contra las mujeres por parte de la Fuerza Pública se Constituía en una práctica generalizada que se valía de las condiciones de subordinación históricas de las mujeres, las precarias condiciones económicas producto de la desprotección del Estado y la naturalización de ideas insertas en la cultura, como la de que el cuerpo de las mujeres (era) un objeto que le (pertenecía) a los hombres.”

 

Fuente: Colombia: Mujeres, ViolenciaSexual en el Conflicto y el Proceso de Paz

 

Los  delitos contra la libertad y la integridad sexual de la mujer en  Colombia está en el orden del 86,0% Datos obtenidos en el trabajo “Desplazamiento Forzado y Violencia Sexual Basada en Género”. Lamentablemente estas cifras se tornaron timoratas en relación a la nueva realidad que vive nuestros hermanas colombianas, producto del conflicto bélico de larga data que  sufren y el cual esperamos que cesen como consecuencia o resultado de las conversaciones de paz que se suceden en Cuba. Los recientes acontecimientos, que la paralizaron, no deben ni pueden  impedir su curso, de manera de darle al mundo la feliz noticia del cese de esta guerra fratricida.

CASO PALESTINA

En los últimos 60 años, las mujeres y los hombres de Palestina, se han visto afectados por el impacto que ha producido el conflicto Palestino-Israelí en su territorio. UNRWA tiene registrado cerca de 5 millones de refugiados, de ellos el 36% son mujeres mayores de 15 años y el 13% niñas.

 En este contexto, se ha generado un incremento de las responsabilidades de las mujeres, ya que considerando su tradicional rol de encargadas del hogar, son las responsables de la salud de los más jóvenes, los mayores, los enfermos y los heridos. Muchas de ellas son viudas o "mujeres cuyos maridos, hijos o hermanos están en prisión, y desempeñan el papel de cabezas de familia”. En lo recientes sucesos infligidos por el Sionismo recalcitrante en la ya tan golpeada y asediada Palestina, la violación de los derechos humanos, sobre todo de mujeres y niños, se constituyó en el hecho más repudiado por las diferentes naciones, que contestes con su responsabilidad histórica en relación al  genocidio y desaparición étnica sistemática del pueblo palestino han tenido que pronunciarse y deplorarlas, pese a las presiones y componendas puestas en escena por los diferentes actores que representan los poderes fácticos mundiales.

Conclusión:

Aunque comunidades enteras sufren las consecuencias de los conflictos bélicos, las mujeres y las niñas se ven particularmente afectadas debido a su condición jurídica, social y su sexo. A menudo las partes en un conflicto violan a las mujeres, y en ocasiones utilizan las violaciones sistemáticas de las mujeres como una táctica de los conflictos bélicos. Otras formas de violencia contra las mujeres cometidas en estos conflictos, comprenden los asesinatos, la esclavitud sexual, el embarazo forzado y la esterilización forzada.

 A pesar de esta realidad perversa y aberrante a nivel mundial, y dando muestras evidentes de su valentía y conciencia de género, las mujeres no deben ser consideradas únicamente víctimas de guerra. Estas, asumen la función fundamental de garantizar la subsistencia de la familia, la cultura de su país en medio del caos y la destrucción, y participan activamente en el movimiento en favor de la paz a escala doméstica, pero de igual manera  fomentan y construyen contextos de paz que traspasa las fronteras lingüísticas, religiosas, académicas, políticas entre otras de la realidad que circunda su país. Su rol de hacedora de vida, las impregna de la preminencia ante la concepción de género machista y patriarcal, en el entendido de que sin mujeres no habrá propagación de la especie humana, indistintamente de la pretensión fascista de desaparecer razas y grupos étnicos. La mujer debe y tiene que tener mayor presencia en la resolución y abordaje de los conflictos bélicos, máxime si es esta y su prole las poblaciones más vulneradas en ellos.

MUJER FUERZA VIVA E IMPERECEDERA EN LA LUCHA POR LA CONSTRUCCIÓN

DE UN MUNDO MEJOR!!!!

Virginia King”




 
   
 
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