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  EN BUSCA DE LA RENACIONALIZACION
 


“Manotazos sobre YPF”

El Gobierno encara su ofensiva sobre la petrolera con desesperación. Doble discurso, especulación y falsa épica. (Opinión) ►►.

Por: Nelson Castro.


□ Caricatura del Diario Perfil.

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| 17.03.2012 | La operación destinada a la renacionalización de YPF está en marcha. La tensión con Repsol es producto llano y liso de la crisis energética que viene complicando los números y la realidad de nuestra economía. La venta de YPF, en el gobierno de Carlos Menem, fue un escándalo que marcó la culminación de un proceso iniciado en 1992 con la privatización de la compañía. El entonces gobernador de Santa Cruz, Néstor Kirchner, fue un facilitador clave del proceso a través del cual la provincia tuvo jugosas regalías que formaron parte de las reservas depositadas en el exterior, y que ya son leyenda: aún no ha terminado de saberse qué se ha hecho con ellas. La cosa no acabó allí. Ya durante la presidencia de Kirchner las cosas se complicaron para YPF; fue entonces el momento en el que el ex presidente presionó para que el grupo Eskenazi hiciera su ingreso en la compañía. Allí fue cuando, casualmente, hubo autorización para que los precios de los combustibles, que durante los primeros años del kirchnerismo habían estado congelados, comenzaran a subir. Mientras las cuentas fiscales aguantaron, los déficits de producción fueron compensados con las onerosas importaciones de petróleo que llegaban desde Venezuela. Todo esto ahora está haciendo agua. La idea de la recuperación de YPF está en agenda desde hace un tiempo. Se esperaba un anuncio importante en la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso. Ese plan quedó trunco por los llamados que hubo desde España que la Presidenta no pudo desatender.

Alejandra Dibo

Los que conocen el asunto cuentan cómo era el plan originario para forzar la renacionalización de YPF. La causa invocada por el Gobierno para presionar por la maniobra tenía que ver con la anulación de la Oferta Pública de Adquisición de 1997 y 1998, que fue la herramienta legal a través de la cual se materializó la venta de YPF. Los precios que se pactaron para sellar esa escandalosa operación fueron ridículos. Haciendo un poco de historia se puede ver que el 8 de junio de 2006 Alejandra Dibo, en representación de los ex trabajadores de YPF demandantes, logró anexar a la causa 8568/99 la carta que le enviara al entonces presidente Kirchner el 22 de mayo de 2006. Allí la abogada denunció la venta fraudulenta de las acciones de sus demandantes en el convenio realizado por Repsol con el gobierno de Menem, a fin de comprar el restante accionario estatal por adjudicación realizada en forma directa. En la carta también se señala la responsabilidad de la entonces funcionaria de la AGN Alesandra Minnicelli, esposa del ministro de Planificación Julio De Vido, desde el 30 de abril de 1996 hasta el 14 de octubre de 1999, período en el que Minnicelli fue síndica suplente de las acciones clase A, B y C en el directorio de YPF SA. Se la acusa de ser corresponsable, por “acción u omisión”, de los hechos fraudulentos en la venta de acciones de YPF a Repsol.

Dibo le recordó a Kirchner que debería “declarar nulos los contratos con Repsol y reclamar el dinero que nos fue robado por la firma ibérica, que extrae en forma irracional nuestros recursos no renovables, permitiendo el copamiento fraudulento en toda Latinoamérica”. Dibo tuvo participación en el proceso que culminó con la renacionalización de la empresa petrolera de Bolivia.

A la hora de analizar este tema tan sensible, es necesario hacer un ejercicio de memoria.

La privatización de YPF fue uno de los hechos más bochornosos –y sin duda el más dañino– de los muchos que se sucedieron a lo largo de las dos presidencias de Menem. Y en ese proceso, Kirchner, acompañado por su esposa, tuvo un rol clave. Hubo otro funcionario del riñón del kirchnerismo que también desempeñó un papel decisivo en esa maniobra: Oscar Parrilli, el inamovible secretario general de la Presidencia.

La privatización de YPF era rechazada por la UCR y sectores del peronismo. Kirchner, en cambio, la apoyó desde el vamos. En la búsqueda de sumar apoyos que pudieran destrabar la maniobra, el entonces gobernador de Santa Cruz propuso una idea que Menem, los entonces ministros Domingo Cavallo y José Luis Manzano, apoyaron sin tapujos.

Por agosto de 1992 Kirchner se hizo cargo de la Organización Federal de Estados Productores de Hidrocarburos (Ofephi), que nuclea a las provincias de Santa Cruz, Chubut, Neuquén, La Pampa, Jujuy, Formosa, Mendoza y Salta. Allí Kirchner sostuvo que si todas esas provincias apoyaban en conjunto la privatización de YPF, muchos de los legisladores peronistas que se oponían a esa iniciativa cambiarían de postura.

En paralelo, Menem firmó un acuerdo con Santa Cruz por el que el gobierno se comprometía a pagarle a la provincia un resarcimiento de casi US$ 500 millones, en reconocimiento de regalías no pagadas.

El 22 de septiembre de 1992 los gobernadores de la Ofephi se reunieron con Manzano en la Casa Rosada. En esa reunión se terminó de definir un curso de acción para vencer la oposición de aquellos legisladores justicialistas rebeldes que se oponían a la privatización de YPF. A la salida de esa reunión, Kirchner encabezó una conferencia de prensa en la que anunció el apoyo irrestricto de ese grupo de gobernadores al proyecto del menemismo. Las acciones no se limitaron a esa declaración. En las horas que siguieron hubo hacia los díscolos no sólo presiones sino que la Banelco, que ya funcionaba, lo hizo a pleno. Todo esto fue coronado por el éxito: 48 horas después la Cámara de Diputados aprobó el proyecto sin demoras. Allí le cupo un rol estelar a Parrilli, que entonces era diputado por Neuquén. En efecto, le tocó ser nada menos que el miembro informante del proyecto. Y en calidad de tal fue que se despachó con una frase que se hizo tristemente célebre: “No pedimos perdón por lo que estamos haciendo (sic). Esta ley servirá para darle oxígeno a nuestro gobierno y será un apoyo explícito a nuestro compañero Carlos Menem”. No satisfecho con ello, en el libro titulado Cuatro años en el Congreso de la Nación: 1989-1993, el inefable Parrilli, orgulloso entonces de aquella privatización, que hoy, sin sonrojarse, denuesta, dijo: “Hoy YPF es la gran empresa privada nacional, que domina más de la mitad del mercado de los combustibles”.

Con esta ley se abrió el proceso que llevó a este presente complicado para el abastecimiento energético del país. El Gobierno quiere presentar estas acciones provinciales de quita de pozos a Repsol desde la puesta en escena de la épica cuando, en realidad, se parecen más a manotazos de ahogado de quienes no saben cómo hacer para enfrentar los efectos de una crisis anunciada. Kirchnerismo puro en acción.


Producción periodística: Guido Baistrocchi.

Fuente: Diario Perfil.

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